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Comensales caprichosos

(Picky Eaters)

¿Qué es un comensal caprichoso?

La edad más difícil para un comensal caprichoso es en la infancia y los años preescolares. Un comensal caprichoso:

  • se queja o se niega a comer ciertas comidas, especialmente verduras y carnes
  • empuja la comida por el plato
  • oculta comida o se la da a una mascota por debajo de la mesa
  • come la suficiente cantidad de comida y calorías durante el día.

¿Qué lo causa?

Los niños de todas las edades (y también los adultos) tienen algunas comidas que no les gusta. A veces a los niños no les gusta una comida por su color, pero en general es porque es difícil de masticar. Los niños aceptan carnes tiernas más que las duras, y verduras cocidas más que las crudas. Algunos niños sienten rechazo por las comidas con gusto agrio. A veces, cuando un niño se pone pedazos muy grandes de comida en la boca y tiene amígdalas grandes, tiene dificultad para tragarlos.

¿Cuánto tiempo dura?

La mayoría de los niños que son comensales caprichosos probarán comidas nuevas cuando empiecen a ir a la escuela, por la presión de sus compañeros. El apetito voraz durante la adolescencia aumentará el deseo de experimentar también. Si trata de forzar a su hijo para que coma algo que no le gusta, le pueden dar arcadas o hasta vomitar. Si le da comida forzada, interfiere con el placer normal de comer y eventualmente disminuye el apetito.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

  • Trate de preparar un plato principal que les guste a todos. Trate de evitar un plato principal raro que no le guste a su hijo en absoluto. A algunos niños no les gusta las comidas mezcladas, como los guisos. Trate de hacerle probar este tipo de comidas cuando sea más grande.
  • Permita de vez en cuando sustitutos del plato principal. Si su hijo se niega a probar un plato principal, y esto no es un caso común, puede permitirle que coma un plato sustituto. Un sustituto aceptable podría ser un cereal de desayuno o un emparedado simple que su hijo pueda preparar solo. No se convierta nunca en un cocinero rápido que prepara comidas adicionales cuando la principal no le gusta a su hijo. El niño debe saber que se espera que coma el plato principal que se preparó para toda la familia.
  • Respete cuando hay una comida que realmente no le gusta. Si su hijo tiene algunas comidas que realmente no le gustan (sobre todo si le dan arcadas) no se la sirva cuando forme parte de la comida familiar. No presione nunca a su hijo para que coma todas las comidas. Sólo servirá para que se ponga más caprichoso, tenga arcadas o hasta vomite.
  • No se preocupe por las verduras, trate de que coma más frutas. Como algunas verduras son difíciles de masticar y otras son agrias, muchos niños, y hasta algunos adultos, las rechazan. Tenga en cuenta que las frutas y verduras son parte del mismo grupo alimenticio. No hay verduras que sean esenciales. Las verduras pueden ser reemplazadas por completo por frutas sin producir ningún daño nutritivo al niño. Éste no es un problema de salud. No lo haga sentir culpable si no quiere comer ciertas verduras.
  • No permita que su hijo se queje de la comida a la hora de comer. Tenga como regla aceptar que alguien no quiera comer una cierta comida, o dejarla al costado del plato. Pero quejarse es inaceptable
  • Pídale a su hijo que pruebe comidas nuevas. Muchos gustos son adquiridos. Su hijo puede aprender eventualmente a que le gusten ciertas comidas que antes rechazaba. Para algunos comensales caprichosos, es posible que tengan que ver a otras personas comer una comida 10 veces antes de estar siquiera dispuestos a probarlas, y otras 10 veces de probarla antes de que les empiece a gustar. No trate de apurar este proceso normal de adaptación a comidas nuevas. Para la mayoría de los comensales caprichosos, no sirve obligar al niño a comer un bocado por cada año de edad. Es mejor confiar en ellos cuando dicen que ya han probado la comida en cuestión.
  • No discuta sobre el postre. Un problema innecesario para los comensales caprichosos es la regla que si no termina lo que hay en el plato no tendrán postre. Como los postres no son necesariamente malos, es mejor dejar que el niño se sirva una porción de postre independientemente de lo que haya comido. No obstante, los niños que no comen una porción adecuada del plato principal no podrán repetir el postre. Los postres no tienen que ser pasteles, pueden ser postres nutritivos como fruta.
  • No extienda la hora de la comida. No obligue al niño a quedarse en la mesa después que el resto de la familia haya terminado de comer. Sólo servirá para que desarrolle asociaciones negativas con la hora de comer.
  • Haga que las comidas sean placenteras. Haga que las comidas sean un evento familiar importante. Haga participar a los niños en una conversación amigable. Dígales qué le pasó a usted durante el día y pregúnteles cómo fue el suyo. Hable de temas divertidos que no tengan que ver con la comida. No use la hora de la comida para criticar ni para pelear sobre quién tiene el control.
  • No hable sobre comidas en ningún momento. No hable sobre los problemas de comida de su hijo en su presencia. Tenga confianza en su apetito para obtener las calorías necesarias. Tampoco lo alabe por comer bien. No le dé recompensas o regalos por cumplir con sus expectativas de alimentación. Los niños deberían comer para satisfacer su apetito, no a sus padres. Ocasionalmente puede alabar al niño por probar una nueva comida que no le gusta o que no le sabe bien.
  • Considere la posibilidad de darle a su hijo un suplemento de vitaminas y minerales. Si bien las vitaminas son probablemente innecesarias para la mayoría de nosotros, no son peligrosas en cantidades normales, y lo puede hacer sentirse más cómodo sobre el patrón de comida de su hijo.

¿Cuándo debo llamar al profesional médico de mi hijo?

Llame durante el horario de consultorio si:

  • Su hijo está perdiendo peso.
  • Su hijo tiene arcadas o vomita ciertas comidas.
  • Tiene alguna otra pregunta o preocupación.
Escrito por el Dr. B.D. Schmitt, autor de "Your Child's Health," Bantam Books.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona sólo para fines informativos y educativos, y no pretende reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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